28 sep. 2009

Esu y Oori





Cuando Èsú concluyo sus planes para seguir a los Òrìsà a la tierra, fue a consultar a Òrúnmìlà. Èste le aconsejó que realizara sacrificios a su propia alma, es decir así mismo, para evitar enfrentamientos que Èl no iba a poder dominar. Tenía que servir a su alma con un cabrito, porque al ser Èsú el dueño del dinamismo y el movimiento, toda ofrenda para que sea efectiva y llegue a destino, es necesaria la intervención de Èsú, y aún Él mismo, debe hacerse ofrendas. Èsú se pregunto si había alguna fuerza en el Òrún (Cielo) y en Aiyé (Tierra) superior a Él. Se burló de Òrúnmìlà y se rehusó a realizar el sacrificio.Después de eso, partió rumbo a la Tierra, con la determiunación de destruir cualquier divindad o mortal que se atreviera a cruzarse en su camino para entorpecerlo.Al llegar al mundo se estableció un campo y lo cultivó. Pronto comenzó a dar sus frutos, antes que los campos de los demás.El hecho de que su campo fuera el primero en dar frutos, otros comenzaron a robar de su campo. Èsú, sin embargo , se pregunto quién podía tener el coraje de robar su campo. Sin saberlo, era su propio homologo primigenio el Òorì (cocodrilo), quien le estaba robando. Òorì tenía varios hijos y también había sido aconsejado, anteriormente, de servir a Èsú con un cabrito. Además, Òorì fue aconsejado de preparar un fiesta para los niños pequeños, lo cual hizo, mientras seguía a dar un cabrito a Èsú. Èsú se dedico a investigar, y cuando descubrió la ruta que el intruso tomaba para robar en su campo, tendió una trampa en ella. Durante la próxima visita que realizó Òorì al campo de Èsú , cayó en la trampa que estaba preparada. Cuando se dió cuenta que era una trampa muy fuerte, decidió no poner ninguna resistencia. Se quedó inmovil en la trampa en la que había caído. A la mañana siguiente, Èsú partió para ver su trampa.Cuando vió que el que había caído en ella era Òorì, lo acuso de ser el ladron que solía robar de su campo. Òorì se quedó callado porque las moscas ya estaban volando alrededor de él. Èsú levanto un misil y se lo arrojo a Òorì, astutamente este pretendió hacerse el muerto. Caundo no hubo más movimientos, Èsú supuso que estaba muerto. Sin embargo, cuando Èsú avanzópara dopblar el arco de la trampa , para poder remover a la víctima de ésta, Òorì se apode´rò del machete de Èsú, y lo arrojo lejos, y en ese momento se entrelazaron. Durante la lucha que siguió, arrancaron la trampa. Òo´rì trato de tirar a Èsú dentro del agua ,mientras Èsú trato de empujar a Òorì devuelta a la tierra. Después de una larga lucha, los niños a los cuales Òorì habìa realizado una fiesta, olleron por casualidad , los gemidos de los gigantes, y estaban curiosos por averiguar que era lo que sucedía. Cuando los niños, eventualmente vieron quien estaba peleando con su benefactor , se metieron dentro de los ojos de Èsú. Como Èsú comenzo a utilizar sus manos para alejar a los niños de sus ojos, Òorì tuvo la oportunidad de meterse en la profundidad del río. Pues, escapo de la ira de Èsú, quien después de recuperar su machete regresó a su casa abatido. Esú Al llegar a su casa, le pidió a su hijo, “falsedad”, que le traiga agua para beber. Cuando el hijo no apareció a tiempo con el agua, Èsú le pego en la cabeza y el hijo murió instantaneamente. Fue en ese instante que Èsú recordó del sacrificio que oportunamente Òrúnmìlà le había aconsejado realizar. Con retrazo finalmente realizó el sacrificio a su propia alma, es decir así mismo

Èsú-Elégbára


Orunmilá pensaba partir para el mundo de los humanos) le pidió a éste que le concediera un hijo. Al tiempo éste pasó por el palacio de Òsànlá y vió con sorpresa que éste aún no había terminado su encargo, algo típico en Òsànlá, quien le manifestó que tuviera un poco de paciencia, porque aún no había tenido tiempo. Sin embargo, Orunmilá estando muy impaciente, insistió y pidió a Òsànlá que no le permitiera llegar sólo al Aiyé (mundo material) y que por lo menos le permitiera llevarse una forma de vida que estaba sentada en el lado izquierdo de la entrada del palacio. Òsànlá trató en vano de hacer entender a Orunmilá que sería imposible criar ese niño en la Tierra, aunque después de los muchos ruegos del orishá dueño de la adivinación terminó por acceder.
Òsànlá le explico que no podía llevarse al niño en ese momento, que lo tocara y que se fuera a la Tierra a tener relaciones con su esposa. Luego de esto, nació un niño a los 12 meses y lo llamaron Èsú-Elégbára, cuyo nombre significa “Señor del poder de la transformación”. Desde el momento de nacer Èsú-Elégbára hablaba, caminaba, pero fundamentalmente comía, siendo poseedor de un apetito tan voraz que aparte del alimento que le daban sus padres se comía todo lo que conseguía: animales, plantas, piedras, etc. Comiendo todo lo que estaba a su alcance en la casa y cuando ya no le quedó nada que comer se comió a su propia madre.
Cuando Orunmilá se dió cuenta de lo que sucedía entendió el por qué de las negativas de Òsànlá y trató de dar solución al problema armándose con una espada para matarlo, pero en un descuido Èsú-Elégbára trató de comérselo también a él y aprovechando esto Orunmilá le cortó el cuerpo en doscientos pedazos. Esta acción no detuvo a Èsú-Elégbára, por el contrario cada pedazo se convirtió en un nuevo Èsú, con personalidad propia y diferente a los demás. Seguidamente todos los Èsú-Elégbára creados a partir de la furia de Orunmilá huyeron hacia el Orun (el Más Allá) mientras Orunmilá los perseguía blandiendo la espada.
Al llegar a los confines del Orun y quedar acorralados, los Èsú-Elégbára decidieron hacer un pacto con su padre. El pacto consistió en que Orunmilá los perdonaría y ellos a cambio lo ayudarían con Ifá en el momento en que él los necesitara, esto fue aceptado por el Orishá pero antes deberían devolver a su madre y todo lo que habían comido. Desde ese momento Èsú-Elégbára, con todos sus caminos o manifestaciones, comenzó a trabajar con Orunmilá y todo volvió a la normalidad en la ciudad de Iworo.

El Gorro de Eshu

La leyenda cuenta que un poblado habían dos amigos que tenían sus campos respectivos lindantes, eran entrañables amigos y estaban de acuerdo en todo. Compartían sin mezquindad el mismo brazo del río eran tan amigos que despertaban la envidia de los demás pobladores.
Cierto día Esú les jugó una broma, para eso se puso un bonete, un gorro en forma de cono con la mitad pintada de blanco y la otra de rojo. Esú comenzó a pasearse por el límite de los dos campos en donde estos dos amigos trabajaban cada uno en su campo.
Les llamó la atención y uno le dice al otro ¿has visto a ese extraño hombre con el bonete rojo?, y el amigo le contesta -tú habrás visto mal el bonete que llevaba era blanco-. Y como cada uno estaba en lo cierto en lo que había visto, le increpaba que decía la verdad y que el otro estaba equivocado y pelearon como no lo habían hecho nunca.
Luego apareció Esú para decirles a ambos que era solamente una broma que él les había hecho y que los dos tenían razón,eso era porque Esu estaba enojado porque no lo atendian entonces quiso demostrar que el pude hacer enemistar y sembrar discordia,adonde creen que hay amistad..........