29 sep. 2009

UN ODU SOBRE EXÚ:

Para obtener una gran fortuna, enviaron a Esú a realizar un Ebó con gallos, un tallo amarrado con cuentas, buzios y otras cosas. Hecho todo conforme a lo indicado, Esú siguió hacia la ciudad de Ijebu. Cuando llegó a dicha ciudad, fué a hospedarse en la casa de una persona importante. La costumbre del lugar era que culaquier persona venida de afuera se hospedase en el palacio del jefe de la comunidad, más aquí sucedió diferente. En vez del palacio, Esú se hospedó en la casa de un importante mercader del lugar.Estando hospedado en el domicilio referido, a altas horas de la noche Esú se levantó bien despacio, fué al jardín como quien va a orinar y de vuelta, prendió un fósforo en las pajas del tejado, provocando un gran incendio que consumió toda la casa.Entonces Esú, haciéndose el inocente, se puso a gritar socorro para que allí fueran pues, decía, habían perdido todo, toda su gran fortuna que estaba guardada en una escultura dentro de la casa incendiada. De hecho, él mismo le había entregado sus haberes al dueño de casa que los guardó allí, en la presencia de muchas personas del lugar.Con todo ese alarido, las cosas se tornaron tan alarmantes que pronto llegaron a oídos del rey del lugar que sin perdida de tiempo, se trasladó al lugar del siniestro. Todos los moradores de la vecindad testimoniaron delante del rey que de hecho, eran de incalculable valor los objetos que Esú trajera para ese territorio.Entonces el rey, sin perdida de tiempo , mandó que se paguase una indemnización a Esú. Mas como en toda la ciudad no había dinero suficiente para pagar la indemnización, propuso que Esú permaneciera de ahora en adelante, como rey de la ciudad, pues no sabía como armonizar las cosas de manera diferente.De aquel día en adelante, permaneció Esu siendo el jefe de la ciudad de Ijebu y todos los habitantes se tornaron siervos suyos.